Análisis fragmento de El hombre en busca de sentido
Hoy me gustaría compartir con vosotr@s este fragmento de Viktor Frankl en su obra "El hombre en busca de sentido" (adjunto al final del artículo), en el que narra su experiencia como prisionero en los campos de concentración nazi y analiza la influencia de este entorno en la psicología de los prisioneros. En este libro, el autor desarrolla su teoría sobre la "logoterapia", una rama de la psicología que se enfoca en el sentido de la vida o la meta de nuestra existencia como una nueva perspectiva que aplicar en el tratamiento de pacientes.
La lectura fue muy enriquecedora en su tiempo, tanto que a veces me gusta volver para analizar fragmentos interesantes de la obra, pero hay algunas cosas con las que no estoy del todo de acuerdo o que, en mi opinión, convendría matizar. Cuando el autor se refiere a los obreros y mineros parados para dar un ejemplo de "existencia provisional" o dificultad para marcarse una meta yo pondría justo el ejemplo contrario. Es el trabajador que se encuentra bajo el engranaje capitalista el que siente una mayor deformación del tiempo, precisamente porque cada día se lo están sustrayendo, de forma, que su meta última es la productividad. Digamos que su objetivo personal ha sido arrebatado por un objetivo superior dictado por el mercado.
Por otro lado, cierto es que la incertidumbre nos impide marcarnos una meta fija, pero a veces, la certeza de que algo nunca va a cambiar (a priori) es mucho más dolorosa a largo plazo. Saber que hagamos lo que hagamos vamos a tener que seguir la misma rutina hasta que seamos lo suficientemente mayores para disfrutar plenamente de la vida es, sin duda, un hecho más terrorífico que la mera incertidumbre. Sobre todo cuando observamos situaciones como la cada vez mayor sustracción de tiempo de la clase obrera, la dificultad para disfrutar de nuestro tiempo libre cuando nos encontramos al servicio del aparato productivo, o el cansancio crónico de nuestra sociedad, que muchas veces nos impide desarrollar nuevas habilidades y adquirir conocimientos. La pausa fortuita nos puede descolocar, porque nos gusta tenerlo todo bajo control, pero en esas pausas es donde surgen las oportunidades más interesantes donde el ser humano puede desarrollar su potencial o reinventarse. Hay que buscar la pausa, la reflexión y el análisis crítico.
Por último, seguro que no soy el único que tiene la percepción de que cada vez somos menos dueños de nuestro tiempo, que ahora más que nunca, se escapa completamente a nuestro control. Y no puedo sino relacionarlo con lo que está sucediendo a nivel macroeconómico. Cualquier análisis que obvie la influencia del sistema, es un análisis infantil y carente de sentido común. Podríamos añadir muchas variantes: la época de posmodernidad caracterizada por la velocidad abrumadora del cambio a todos los niveles de la sociedad, el reinado de la inmediatez que las redes sociales y la tecnología han instalado en nuestra vida o el ajetreado ritmo de vida que llevamos. Pero ningún análisis puede obviar este hecho sistémico, pues se trata, en mi opinión, de la máquina definitiva para la sustracción de nuestro tiempo que, recordemos, es de valor incalculable, pues no es recuperable ni se rige por las leyes del mercado.


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